Posted by sudranoel on 28th March 2006
En Europa es bien conocido el fenómeno de Buenavista Social club, sobre todo a partir de la popularidad que álcanzó después del documental del cineasta alemán Wim Wenders.
Hace unos días apareció en la prensa mexicana un reportaje sobre el fin de la era de éste fenómeno musical, que me hizo reflexionar sobre las causas del enorme éxito de este grupo de viejitos en Europa, dado que el son cubano no es nada nuevo. ¿Por qué tuvo tanto éxito aqui? y al mismo tiempo ¿por qué no lo tuvo en paises de Latinoamérica?
Por otro lado, en la revista Letras libres fué publicado el magnífico artículo Latinoamérica como baratija de Carlos Granés, en el que se explora el terreno de como el orden en la sociedad de los paises de Europa occidental implica una alienación de los individuos a través de las instituciones, según la visión utilitaria de la técnica respaldada entre otros por Michael Focault, y acogida en el seno del Marxismo.
La pérdida de autenticidad, identidad y tradición que de ahí
derivan hacen, según éste enfoque, que los ciudadanos de los mencionados paises añoren dichos elementos indefinibles. Emprenden una búsqueda de ellos y los suelen encontrar en países con un desarrollo económico menor dónde el orden de las instituciones no los habría erradicado, por ejemplo en Africa y Latinoamérica. Ésta añoranza es definida por Renato Rosaldo como la nostalgía imperialista. Impulsados por ella, los europeos son capaces de saciarla através de diversos objectos o posturas, por ejemplo artesanías, que los mismos oriundos de éstos lugares fabrican ex profeso para deleite y consumo de visitantes primer-mundistas.
Quisera entonces colocar las dos partes juntas ¿Es acaso el éxito de Buenavista Social club un paradigma de la nostalgia imperialista?
Bueno, me voy a meditar la respuesta unos días a las islas Canarias, pero dejo los enlaces a otros dos artículos de actualidad relacionados con Buenavista: Murió Pio Leyva y El tiempo acaba con la era del Buena Vista Social Club.
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Posted by sudranoel on 27th March 2006
Al mencionar que ésta tlapalería ha sido establecida en Braunschweig (o Brunsviga) me vino a la mente un suceso que tuvo lugar hace varios años en una tlapalería de “yeso y tuercas” (por no decir de carne y hueso) en la calle de Acequia en Villa Coapa, México D.F. la cuál narro a continuación:
Por aquellos días asistía yo a la primaria. En una ocasión fuí a proveerme de materiales para una maqueta. La señora dueña del local me recibió afectuosamente con una sonrisa que mostraba los pocos dientes que tenía, mirándome con sus ojos grandes y brillantes detrás de los gruesos cristales de los anteojos, cuáles fondos de botella. Le entregué la lista de las cosas que necesitaba, y mientras ella abría y cerraba cajones, subía y baja escaleras para surtir el pedido, un rapaz, unos dos años menor que yo en ese entonces, entró al local. Muy decididó se enfiló al mostrador. Para él yo no existía. Tampoco parecía distinguir que la señora estaba ocupada con otros menesteres, por que sin más se acercó a ella y le dijo: “Me da una biografía de Carlos Federico Gauss”. Sólo el ruido de los cajones corriendo sobre los rieles le respondieron. Él sentía todo el derecho de ser atendido en ese momento, así que cuándo la señora pasó otra vez cerca del mostrador, el vivaz pequeñuelo repitió en el mismo tono: “Me da una biografía de Carlos Federico Gauss”. A lo que la señora dijo: “un momento por favor”. El chaval indignado, pero ante todo sorprendido por esa falta de atención hacia él, lanzó del alma la exclamación “¡cagas bolas!” denotando así su sorpesa y desilusión.
Dejé de reir hasta que llegué a casa. Pero ¿quién era ese Carlos Federico Gauss? Sonaba como el nombre de un pistolero. No cavilé mucho al respecto y puse manos a la obra para construir la maqueta, aunque no sin que ese nombre asociado a la alegórica expresión quedaran fuera de mi memoria.
Años más tarde me enteré por referencia de mi padre, que Gauss fué el inefable “príncipe de las matemáticas”, a quién le debemos desde la famosa distribución normal, (o distribución gaussiana) hasta las leyes eléctrica y magnética que junto con la ley de Faraday y la de Ampere-Maxwell describen el comportamiento de la luz (en general las ondas electromagnéticas).
Por años asocié el nombre de Gauss con una tlapalería. Al igual que mis sobrinos piensan que yo vivo en el aeropuerto y que sólamente salgo cuándo voy a visitarlos una vez al año a México, para mí Gauss vivía en una tlapalería. Luego averigüé, no sin cierta desilusión y orgullo mezclados, que éste ilustre personaje nació en Braunschweig, la ciudad dónde habito desde hace unos años.
No podía dejar de mencionar en este sitio a Gauss rindiéndole así un pequeño homenaje, y devolviéndolo a dónde pertenece: a la primera tlapalería en Braunschweig.
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Posted by sudranoel on 25th March 2006
En las frías tierras germanas, para ser precisos en Braunschweig (también conocida como Brunswick o Brunsviga) se establece desde hoy por primera vez una tlapalería. Pero, ¿qué es una tlapalería? Veamos….
tlapalería. (Del náhuatl tlapalli 'color (para pintar)', literalmente = 'líquido de fuego' [de tla- (también tletl) 'fuego' + palli 'lodo; líquido espeso'] + el español -ería.) f. Tienda de pintura, material eléctrico y herramientas; especie de ferretería.
En otras palabras, se ofrecen herramientas y materiales para construir o remozar. En este changarro se pretende ofrecer entonces materiales intangibles, en forma de ideas, pensamientos y reflexiones. También se podrá encontrar algo de color para teñir la vida, a través de historias y anécdotas.

Foto tomada del blog Franxvision:
Mucho del material por presentarse, ha sido arrastrado sobre el atlántico (desde México para ser exacto) personalmente por el tlapalero de manos callosas que escribe estas líneas. Otra parte ha sido producida aquí, en Alemania, y otra más no tiene asociación con lugar alguno.
Después de retirar, no sin dificultad, la pequeña puerta de la cortina metálica, y haber llegado al interior del local en penumbras con olores mezclados, me dispongo a enrrollar la pesada cortina, y mientras la luz penetra poco a poco para permitir distinguir los diverso colores del material, les doy una calurosa bienvenida Ojalá que encuentren algo que les sirva.
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