Durante una escala en la nublada Londres atravieso el aeropuerto de Heathrow. Me llama la atención, que en comparación con Alemania todo se ve mas viejo, descuidado y polvoriento. Ya en el avión, saqué El libro de la imaginación de Edmundo Valadés que me había recomendado Miguel Ángel. Me disponía pues para apoltronarme en la butaca y degustar su lectura, cuando el muchacho de aspecto japonés a mi lado, al ver el libro, me pregunta en español si vengo de España. Me sorprendió su castellano tan fluído.

Conversamos un buen rato en español. Cuando se presentó oficialmente y me dió su tarjeta, empezó a hablar en inglés. En la tarjeta había un “56” impreso en el fondo, y un gorila digital con cara de sorpresa en primer plano. Se presentó como desarrollador de animaciones en 3D, es decir digtal artist. Curiosamente él pensaba, a juzgar por el tamaño del maletín de mi laptop que era tan grande como el suyo, podía alojar a un oordenador similar al suyo, y por ende yo también me podría dedicar a crear esos mundos virtuales. Esa era la verdadera razón por la que había iniciado la conversación conmigo, aceptó. Eso de las animaciones en 3D lo intenté alguna vez hace muchos años. Nada en forma sólo experimentos. Recientemente había realizado un par de audivisuales. De esa manera tuvimos un tema en común de todos modos y mucha tela de dónde cortar.

Acababa de terminar sus estudios en la German Film School. Ciertamente había nacido en Japón. Siendo aún muy pequeño se mudó con su familia a Hamburgo en Alemania. “¡Yo vivo en Braunschweig!” dije y los dos sorprendidos continuamos la conversación en alemán. Se dirigía a Tokyo a visitar a su familia unos días, pero su objetivo principal era conseguir trabajo en Korea. Me contó también que en Estados Unidos había conocido a varios mexicanos, y que en Hamburgo ¡había aprendido a bailar salsa!

La chica japonesa al otro lado de mi asiento, nos preguntó en japonés de qué pais veníamos. Por suerte mi oxidado japonés alcanzó para responderle. En ese instante recordé la chamarra roja de Toño, e hice consciente todas las vueltas al mundo complertadas en lo que iba de la conversación.

Goro se llamaba el cosmopolita artista de 3D. Por eso el “56” en su tarjeta (5 es go en japonés y 6 roku o ro). Ese detalle era el primer atisbo en su océano de creatividad. Tenía muy claro lo primero por hacer al llegar a Tokyo: ir a Akihabara, el barrio dónde se encuentran tiendas de computadoras y aparatos electrónicos a granel, con la intención de comprar una tableta para dibujar a mano alzada. De inmediato anote el dato en mi libreta, lo que desató añoranzas por los tiempos en que solía recorrer la calle de República del Salvador en el corazón de la ciudad de México, en busca de componentes electrónicos tienda por tienda.

Mientras nos aproximábamos a Tokyo, fuí conociendo más a Goro. Hablábamos sobre cómo era posible crear esos mundos y personajes virtuales. A través del detalle del tamaño de mi maletín reconocí que trataba con un agudo observador, así le dije: “ Me imagino que gran parte del proceso creativo consiste en observar con atención personajes reales ¿cierto?” Los ojos se le iluminaron y con el dedo índice extendido como para señalar el punto preciso en un mapa imaginario, exclamó “¡exacto!”

Poco a poco fuí descubriendo el tsunami de creatividad que lleva dentro. De movimientos parcos y reservados, con una sencillez equiparable en magnitud a su genio creador, relataba cómo podía dar vida a cosas que no existen: “Una vez que conoces los movimientos de una figura, debes conocer tus herramientas, es decir software como Maya o XSI. El resto es simple”.

Para probar esa “simplicidad” echó a volar su ordenador y me mostró algunas animaciones que había realizado. Me quedé sin palabras.

Las animaciones en el orden que me las presentó son las siguientes

“A Hard Day’s Night” – 9.8 MB


“Kong and Bird” – 14.9 MB


Roger The Cat” – 6.5 MB


“The Orkbabies ” – 35 MB


“Interview With Carl Hawkins” – 12.1 MB


“The Beauty Of Life” – 35.9 MB

Para ver los videos, hacer click con el botón derecho del ratón sobre el nombre y seleccionar “guardar como”. Todos los archivos están en formato mov.

Es necesario tener Quicktime instalado :

Todas éstas animaciones son propiedad de Goro Fujita y se encuentran en su página: http://www.area-56.de/