Archive for June, 2006

El mito de la esperanza

Posted by sudranoel on 22nd June 2006

El controversial escritor y filósofo alemán nacido en Heidelberg, Ernst Jünger, quién además de insectos se dedicaba a coleccionar mitos, hizo notar alguna vez que de todas las banderas del mundo, la única que contiene la representación de un mito, es la bandera mexicana.

El águila sobre un nopal devorando una serpiente, es en sí el mito que origina no sólo a México si no a la mentalidad de sus habitantes. Para los oriundos de Aztlán, era la señal dada por su dios Hutzilopochtli dónde deberían edificar su ciudad, cosa que según la leyenda, hicieron en el lago de Texcoco tras encontrarla después de varios años, y dónde fundaron la gran Tenochtitlan, que es ahora la inmensa ciudad de México.

El mito basado en la esperanza de buenaventura dada la promesa de un dios, se repite a lo largo de la historia mexicana, aunque no siempre para bien; Kukulkán (o Quetzalcóatl) desaparece un día no sin anunciar a su pueblo que regresará. Cegados por la esperanza de su retorno lo confunden con Hernán Cortés, quién con astucia saca hábilmente partido de éste mito y junto con la situación política imperante, con tan sólo un puñado de hombres, logra acabar con la hegemonía azteca, dándo así pié al domino del continente americano a manos de varios conquistadores.

Hablando de mitos; el próximo sábado llegará la hora para el equipo nacional mexicano. Llegaron a Alemania cuasi mitificados por el buen papel en la copa confederaciones en 2005 y un cuarto lugar en el ramking de la FIFA, por encima de selecciones como Alemania y Argentina, quién será su duro sinodal en los octavos de final. Las grandes expectativas puestas sobre el tri para llegar a ser campeón mundial, han venido decreciendo linealmente desde el arranqaue del presente campeonato mundial: Una victoria sobre Irán, un empate frente a Angola y la dolorosa derrota a manos de Portugal. Extrapolando esa tendencia, es claro lo que se augura para el sábado en Leipzig, a menos que, dándo todos por hecho que sucumbirán ante la escuadra albiceleste y liberados de alguna manera del peso de las grandes esperanzas del mundial, se enfundaran en la figura mítica de David, y propinaran una caída al gigante sudaméricano. Entonces no necesitarían llegar ni a la final ni a semifinales. Esa sería su redención y la del técnico Ricardo La Volpe, quién por cierto es argentino.

Estando a escasos días de las elecciones presidenciales en México, de la misma forma en que el mito de Quetzalcóatl estaba fuera del control de Cortés, el mito de la conquista del campeonato de fútbol lo estuvo de los protagonistas de la contienda electoral en México hoy en día. Sin embargo, al igual que él, alguno de los contendientes podrá lucrar con el mito, independientemente de la vertiente que éste tome. ¿Quién tendrá la habilidad para hacerlo?

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A veinte años

Posted by sudranoel on 15th June 2006

Ayer pensé en ella. No es nada nuevo, lo hago todos los días. Ayer, 14 de junio, un día especial, fue su cumpleaños y le canté las mañanitas con mariachi. Estoy seguro que me escuchó.

También hace veinte años fue un día especial, no sólo por que ella estaba conmigo, ni por que juntos festejábamos su cumpleaños, ni por el mundial que se celebraba en México. Había otra razón.

En ese entonces, en 1986, estaba Miguel Ángel por primera vez en Europa. Fue sin duda un viaje que lo marcó, en compañía de su amigo Agustín, impulsándolo a viajar y conocer otras culturas. Aún no nos conocíamos, pero sin saberlo su viaje era el principio de mi viaje. Años después, mientras estudiábamos alemán juntos en México, de sus manos recibí el tríptico del programa de maestría que me trajo a Alemania. Al dármelo me dijo con sencillez: “toma, tal vez te pudiera interesar”, sin imaginar que la fuerza contenida en esa entrega me proyectaría a brincar sobre las grandes aguas.

En nuestras conversaciones, dónde solemos movernos libremente en tiempo y espacio, frecuentemente el intercambio de historias nos alimenta e inspira para nuevas empresas. Alguna vez me relataba un hecho particular de aquél primer viaje a Europa. Absorto y maravillado por el viejo mundo, no prestaba mucha atención a los temas de actualidad. Solamente a su paso por Paris, justamente el 14 de junio de 1986, leyó fugazmente un encabezado en los periódicos que decía: “¡Ha muerto el inmortal!”.

Su relato me conmocionó. Desde entonces, Jorge Luis Borges, aquél inmortal nos ha unido. Antes de ir a visitarme a Stuttgart, me envió su ficcionario con otro amigo. La dedicatoria me llegó profundo. De el oro de los tigres encontré un poema en el ficcionario que en más de un sentido es un vínculo con Miguel Ángel, aún sobre la distancia indómita y a veces silenciosa: por distintos caminos los dos buscamos la lengua alemana, y fué a través de ella que nos conocimos. Juntos visitamos la torre de Hölderlin en Tubingia. Nos deleitamos con poemas de Angelus Silesius. En Alemania, los dos nos sentimos como Heine en Paris. A Schiller y a Goethe también los visitamos en Weimar, y tantas otras cosas mas.

Al idioma alemán.

Mi destino es la lengua castellana,
El bronce de Francisco de Quevedo,
Pero en la lenta noche caminada,
Me exaltan otras músicas más íntimas.
Alguna me fue dada por la sangre-
Oh voz de Shakespeare y de la Escritura-,
Otras por el azar, que es dadivoso,
Pero a ti, dulce lengua de Alemania,
Te he elegido y buscado, solitario.
A través de vigilias y gramáticas,
De la jungla de las declinaciones,
Del diccionario, que no acierta nunca
Con el matiz preciso, fui acercándome.
Mis noches están llenas de Virgilio,
Dije una vez; también pude haber dicho
de Hölderlin y de Angelus Silesius.
Heine me dio sus altos ruiseñores;
Goethe, la suerte de un amor tardío,
A la vez indulgente y mercenario;
Keller, la rosa que una mano deja
En la mano de un muerto que la amaba
Y que nunca sabrá si es blanca o roja.
Tú, lengua de Alemania, eres tu obra
Capital: el amor entrelazado
de las voces compuestas, las vocales
Abiertas, los sonidos que permiten
El estudioso hexámetro del griego
Y tu rumor de selvas y de noches.
Te tuve alguna vez. Hoy, en la linde
De los años cansados, te diviso
Lejana como el álgebra y la luna.

Jorge Luis Borges
en El oro de los tigres, 1972.

A veinte años de la muerte del inmortal en Ginebra, cada una de sus líneas me estremece no sólo por su grandeza, contundencia y precisión, si no por ser recordatorios de la próxima visita de Miguel Ángel y de que ella celebraba aquél día su cumpleaños.

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Policromía mundialista

Posted by sudranoel on 12th June 2006

¡El balón gira ya sobre el terreno de juego!

Varias cosas le allanan el terreno, entre otras que el clima se compuso misteriosamente de un día a otro. Pareciera que toda estaba planeado con exactitud germana. Con buen clima y el mundial juntos, no cabe duda que la vida se ve diferente.

Mi preparación para el gran evento ha sido la siguiente: Desde hace varias semanas juego futbolito (metegol, kicker, fútbol de mesa o como se le quiera llamar) con mis colegas después de comer, aprovechando que tenemos una mesa en la cocina de la compañía. También ya calcé dos veces mis zapatos de fútbol, que regularmente son usados una única vez al año. Lo mas importante es que tengo la indumentaria para apoyar a México.

El mundial tiene muchas caras. Por suerte predominan las buenas, pero las aristas negativas proyectan sus sombras como recuerdo continuo de su innegable e inmanente existencia.

Poco antes de que iniciara el juego inagural el viernes, había una cantidad de personas nunca antes vista en la calle. Se percibía el júbilo por el inicio de la contienda. Conforme los minutos en el partido entre Alemania y Costa Rica fueron avanzando, y a su vez los litros de cerveza ingeridos por los hinchas, el júbilo tomaba otro cariz hasta transformarse completamente al concretarse la victoria alemana; las calles que normalmente son muy limpias, rebosaban de basura, había destrozos por doquier, y los transeutes envueltos en la bandera alemana, hecho de por sí insólito, cantaban algunos canciones ininteligibles que mistoriosamente se hacían entendibles cuando estrofas prohibidas del himno alemán (por la referencia implícita al nacional socialismo) eran incluídas en el popurri. Había uno que otro detalles humorísticos, pero el alcohol marcaba el camino de la celebración sin duda alguna. Varias veces se escucharon las sirenas de patrullas policiacas y ambulancias que reafirmaban lo caótico de la situación.

Mucho se ha hablado en los medios sobre ataques xenófobos y el temor de que se repitan o incrementen durante el mundial. En los años que llevo en Alemania nunca he sido atacado ni amenazado por nadie. Me siento incluso más seguro que en México, a causa de los altos niveles delictivos que allá imperan. No obstante, al día siguiente del juego inagural habiendo sido restaurada la normalidad, Skonja y yo caminábamos jovialmente rumbo al mercado, cuando sobre una de las banquetas por dónde paso todos los días, vi pintada una suástica, que sin duda no surgió por generación espontánea, si no durante las festejos del día anterior. Me desconcertó bastante. Por un momento no pude distinguir la perplejidad del temor. Ni Skonja ni yo, aunque ambos la habíamos visto, dijimos nada en ese momento por la indignación. ¿Es acaso otra manifestación de un nuevo nacionalismo?

Sin duda no es la regla en Alemania. Muchos alemanes se regocijan de tener al mundo como invitado. En la imagen se puede ver como aficionados de Alemania, Costa de Marfil, Irán y México festejan juntos sin divisiones de ninguna clase. El fútbol los une generando esa policromía mundialista.

 

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Después de la lluvia

Posted by sudranoel on 3rd June 2006

Un sublime recuerdo ingrávido la abstraía estando en la playa bajo el sol. Sentía el agua turquesa del oleaje sobre su piel bronceada, y con la rodilla hundida en la arena lo evocaba vivamente. No podía distinguir la brisa fresca de las caricias que él le dejó grabadas bajo la piel como remembranza. A pesar de su ausencia, sentía su cercanía. Lo podía entonces respirar y acariciar suavemente.

Con nostalgia recreaba aquél encuentro en el bosque una tarde de verano, apenas un par de días atrás. Había llovido y se respiraba un cálido aire húmedo mezclado con un aroma a tierra mojada. Desde su refugio él la observó lentamente levantarse del nicho que la había resguardado de la tormenta. Extendió sus brazos al cielo y con una sonrisa estiró una pierna dibujando la estampa de una bailarina de ballet. Con sus pies descalzos sobre la hierba fresca se contorneaba en una exquisita danza consagrada a la comunión de su cuerpo con la naturaleza. Creía hacerlo para si misma, por que no adivinaba la proximidad de su amante. El suave elegante baile envolvía una semilla erótica que rápidamente adquirió grandes dimensiones transformándose en una avalancha voluptuosa. La voluntad de resistir se derritió. Entonces salió de su escondite y sin que ella lo mirase todavía, se fue acercándole lentamente.

Ella escuchó las leves inmersiones de sus pies en los charcos de agua a cada paso. Eso la hizo volverse para mirarlo de frente. De inmediato lo reconoció obsequiándole una amplia sonrisa mientras continuaba trazando con su cuerpo finas líneas curvas en el aire. Él permaneció inmóvil por un instante contemplándola. Al salir de su letargo atina a llegar hasta dónde ella.

Se pensó como un árbol que permitía aproximarsele a alguien hasta su tronco abrazándolo con las hojas de su copa en el seno de su intimidad. Es justamente con las hojas de un árbol, que proyectaban juegos de sombras sobre su tersa piel perlada, con lo que él la toca por primera vez. El roce de las hojas en su espalda le produjo una descarga de bienestar. Él continuó deslizando las hojas hasta llegar a sus hombros, y luego su cuello. En ese punto sus labios sustituyen a las hojas rozando levemente todo lo largo del cuello. Poco después encuentran la boca y cierran la excursión con un profundo beso.

En el momento mismo que el primer contorno oculto por un ligero vestido veraniego es desvelado, ambos se estremecen ante lo que inevitablemente ocurrirá. Al siguiente instante, el vestido que contenía aquella esbelta silueta femenina, yace informe en el suelo. Sobre el pubis hay un estrecho sendero señalando el rumbo. A manera de Adán en el paraíso, él también deshoja su figura sin dejar de besarla apasionadamente. Su respiración es muy pesada y profunda. En un parpadeo se separan para degustar visualmente el entremés de sus cuerpos desnudos. Los redondos pechos, como pendientes frutos maduros, yerguen sus puntas invitándolo, casi exigiéndole ser humedecidos y succionados por su boca cálida. Sin manera de escapar a tal mandato los complace a mas no poder con jugueteos de su lengua. Sus piernas flaquean. Ella se tumba de espaldas sobre la hierba mientras sus exhalaciones corrompen el silencio espiritual. Una breve pausa. Él permanece de pié. Ella no puede aguantar más, y eleva sus piernas al aire suplicando que él la tome. Siendo el dueño de la situación, da un decidido paso hacia adelante y le tiende el brazo. Arrastrada por las alas del deseo que buscan saciarse devorando pasión masculina, sujeta la mano extendida para tomar impulso y levantarse en un santiamén. Sin soltarla le toma la otra girándola como figura de baile, hasta que ella queda de espaldas a él. Sus manos en todo lo alto son conducidas a posarse sobre la corteza de un roble. Su sexo es un dulce higo jugoso a reventar situado en el acceso del placer. De un momento a otro las llamas del fuego pasional lo consumen todo. Gritos y jadeos son su crepitar. Los dos vibran juntos, como si fueran ya uno mismo. Las vibraciones escalan paulatinamente hasta el punto en que son lanzados al aire por una explosión resonante y quedan suspendidos electrificándose.

Ahora todo es calma. Han descendido como burbujas de jabón hasta tocar el suelo. Los dos se recuestan. Ella se acurruca y de inmediato queda dormida plácidamente. Poco después despierta sobre las hojas a su lado, y se voltea para besarlo en la frente tomándolo entre sus brazos. A partir de ahora estarán estrechamente unidos por una fuerza magna inmune a la distancia. Saben que pronto tendrán que despedirse sin fecha de reencuentro. Antes de terminar aquél largo abrazo, sus últimas palabras al despedirse fueron: “lleva contigo éste abrazo a casa”.

Desde el mar se percata de evocar en realidad al bosque, por que esa inolvidable tarde, junto con todos los sentimientos desencadenados, quedaron grabados allá.

Fotografía: Skonja

Texto: Leonardo

Las fotografías conforman la exposición “Baum Bilder” y son presentadas por cortesía de Skonja.

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