Archive for the 'Para pensar' Category

Un instante

Posted by sudranoel on 22nd April 2008

Es tiempo de escribir. Es el momento para dejar fluir la tinta y la vida juntas. A menudo uno se pierde en la inmensidad de la rutina, si bien la palabra rutina no tiene necesariamente una connotación negativa. Sea lo que sea, la rutina marcha incesante sobre la vida. La devora, y la empuja a continuar aunque no se hayan degustado todos los sabores del instante. Es una avalancha que arrasa todo a su paso. Si por un milagro uno logra escapar por un momento de ella y tan sólo logra contemplar la vida, el tiempo se congela y se funde en un instante de eternidad. Es el momento para paladear sus matices. El momento de escribir.

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Cultivo una rosa blanca

Posted by sudranoel on 19th November 2007

Una trade de domingo en la bañera. Tengo en mis manos un ejemplar de “El arte de la fuga” de Sergio Pitol, y lo degusto junto con un Bordeaux Haut Médoc. No hay mejor forma de separarse del mundo y de reponerse de la intensa semana. La escena que protagonizo ahora, con el libro y la copa de vino al lado, la había tenido ya hace un par de semanas en una librería, cuando el título de la obra de Pitol, más que saltar ante mis ojos, sedujo desde el anaquél mis oídos al recrear cánones y fugas de la obra homónima de Bach. Skonja reconoció de inmediato el gran aprecio que ya le había tomado, mientras lo hojeaba, y me lo obsequió el día de mi cumpleaños, junto con otro de Paul Auster “Travels in the Scriptorium” que me acompaña por lo pronto cuando voy al sauna. Ha sido un acierto contundente.

A menudo suele ser más significativa la historia del un libro cómo objeto que la historia, o historias que relata. ¿Acaso no todas las historias de los libros podrían dar pié a nuevos volúmnes? Así mismo todas las botellas de vino contienen historias que se decantan en nuestras vidas, y a su vez esas historias pedirán ser escritas, bebidas y degustadas. Esa escena en la bañera es pues el principio de un perpetuum mobile.

Leo y bebo despacio. Aspiro las historias e imágenes. Me siento inmerso en la trama, que no es otra cosa que la historia de su vida. Me identifico con su alma peregrina, la necesidad fisiológica de viajar, descubrir, vivir y el fuerte anhelo por devorar el mundo, pero también el imperativo de sentarse a contemplarlo y escribir por dar testimonio a la eterna mutación de la vida. El arsenal cultural que despliega me remite repetidamente a librerías para proveerme de Joyce, Conrad, James, o a libros ya leídos. Todas esas voces armonizan en punctum contra punctum. Redescubro personajes que creía conocer desde hace tiempo, cómo a Thomas Mann, Borges o Cortázar. Antes de que el narrador llegue a hacer referencia y tributo a sus maestros, una voz dentro de mí ya me preguntaba desde cuándo estoy familiarizado con los personajes y las obras citadas. En el momento en que la palabra “maestro” aparece sobre el papel, emerge del agua la respuesta a mi voz interior: los conozco gracias a mi maestro Rodrigo Giles.

El profesor Giles me dió clases de español, que eran cursos de literatura española y latinoamericana, en la escuela secundaria. Era el profesor titular de nuestro grupo, tercero “B”. Su espeso bigote caído y afilado en las puntas, le daba un cierto aire a Günther Grass, aunque de figura más esbelta. Entraba en las mañanas con su andar parsimonioso a nuestro salón. Sin decir nada tomaba una caja de gises de colores y dibujaba en el pizarrón letras diversas, rostros de personajes y objetos por 10 o 15 minutos. Esa obra en la que invertía gran empeño, pero sobre todo corazón, era un retrato, una alusión, o el título mismo del tema de la clase. Al terminar la obra, rompía él su silencio y empezaba a darnos santo y seña de los personajes. Su obra, que era una especie de mandala, no sólo por el silencio meditativo con que era ejecutada, si no por que a final de la clase tenía que ser borrada para ceder su lugar en el pizarrón al conocimiento abstracto, y por lo regular no tan colorido, de la trigonometría y otros menesteres. En ocasiones algunos maestros de las clases subsecuentes no se atrevían a cumplir la sentencia e indultaban la obra por el tiempo que duraría su clase. Así que cuando escucho los nombres de Miguel de Unamuno, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Benito Pérez Galdós, Leandro Fernández de Moratín, Pío Baroja o León Felipe, brotan frente a mis ojos los colores que los bañaban cuándo los ví escritos o retratados en el pizarrón por primera vez.

No estoy seguro si a través de él tuve el primer contacto con los escritores mexicanos como Carlos Fuentes, Juan Rulfo u Octavio Paz. Muy probablemente así fué, pero no los afiancé en el subconsiente si no hasta un par de años más tarde en el curso de literatura mexicana impartido en la preparatoria por Laura Marta, otra maestra que recuerdo con gran aprecio. Al profesor Giles lo relaciono más con la literatura española, y latinoamericana (aunque tampoco recuerdo haber escuchado de él los nombres de Borges o Cortázar). Nos presentaba con gran soltura el siglo de oro español, la generación del 98 o la de el 27. A propósito de ésta última, recuerdo que narraba con gran solemnidad el haber leído un poema durante las exequias del poeta español León Felipe en la ciudad de México. Nunca olvidaré esa voz entrecortada por la tristeza y el orgullo.

Era sin duda una persona muy creativa. Para el día de muertos solía hacer adaptaciones a los versos del Don Juan Tenorio, con los sucesos escolares cotidianos, haciendo ver en una humorística vestimenta de gala, las situaciones mas banales. El climax de ese celebración era sin lugar a dudas las calaveras, esos pícaros versos mexicanos humorísticos, que desacatan la autoridad escatológica de la muerte, personificándola y haciéndola partícipe en historias dónde hasta incluso puede resultar embaucada por el vivaz aquél a quién la clavera le ha sido dedicada. Esos versos eran escritos para los otros profesores con gran agudeza y genialidad. Al ser leídos maestros, alumnos y directores nos desternillábamos de risa.

La primera rima que aprendí con él, sin ser alusión literaria alguna, tenía un principio chusco y un resabio moralizante. Por suerte (sólo) recuerdo la primera estrofa:

Clemente le dijo a Alejo:
camarada, para reir te aconsejo
que al sombrero de aquél viejo
le tires una pedrada

Ese fué el punto de partida para leer y memorizar varios poemas. Algunos los recitaríamos individualmente, y con otros haríamos lo propio en grupo. Bajo éste último rubro, ensayamos y presentamos a dos voces si no mal recuerdo (hombres y mujeres) el poemá Sensemayá de Nicolás Guillén. De inmediato le tomé enorme apreció al poema por dos razones: lo vinculé con la pieza homónima de Silvestre Revueltas, y a su vez, la poesía coral en sí, me pareció la versión poética del muralismo pictórico, por su magnificencia, sus escalas titánicas y su esplendor.

Sin duda el poema que más relaciono con el profesor Giles, y que me ha acompañado por diversas etapas de la vida es “Cultivo una rosa blanca” de José Martí. un verdadero himno de hermandad, que bien pudiera ser un mantra budista. Me permito citarlo:

Cultivo una rosa blanca,
en junio como en enero,
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo una rosa blanca.

El profesor Giles fué quién en alguna ocasión me bautizó como “el monje”, no sólo por mis votos de celibato de aquél entonces (que decir que yo no era el único), si no, y mas bien, por ser muy callado en sus clases. Viéndolo en retrospectiva, era debido a qué encontraba muy interesantes los temas, y su forma de presentarlos. Sin llegar a ser sobresaliente en sus cursos ni mucho menos, siempre hacía mis deberes con entusiasmo, aunque en ese entonces no leía tanto, como se esperaba de nosotros. Si bien no cubrí todas las lecturas obligatorias durante aquél periodo escolar, las completé por gusto y voluntad propia en las vacaciones, y no han dejado de darme pautas para explorar los mares literarios. Son como muelles donde poder atracar para reabastecerse y luego volver a zarpar con otros derroteros.

Un buen día el profesor Giles y yo rompimos lanzas, a causa de una personificación de Benito Juárez, que él me había encomendado para conmemorar su natalicio el 21 de Marzo (tema en contrapunto: Bach nació también el mismo día), a lo que me negué rotundamente. Primero; no me preguntó si quería, y segundo; alguién me metío en la cabeza que de hacerlo, ciertos compañeros se burlarían de mi por el resto de la eternidad. Algo había de cierto, ya que no me había seleccionado por mi engagement político, si no por mi tez morena, y al ser el único en el grupo con ese color de tez, parecía que no tuviese elección. Pero ¿por qué razón aquellos mequetrefes harían mofa de mí? En ese momento me percaté por primera vez del racismo al indígena que existe en México, especialmente dentro de una escuela particular. Así pues mis principios de rebeldía adolescentes me dictaron oponerme a ello. Por un momento fuí amenazado con medidas disciplinarias extremas, como ser reprobado en el curso, pero cuál humanista cabal que es, después de unos días de tensión rectificó la injusticia y acepto mi decisión, dado que borrar el racismo de un plumazo no era posible. Pocas veces aprendiz y lector aprenden una lección de la vida simultáneamente. Al hacerlo el segundo deja de ser sólo un modelo y muestra al primero su lado humano. Una razón para apreciarlo más.

Lo más valioso es que mostró ser congruente con su enseñanza de cultivar una rosa blanca.

Hará unos diez años lo encontré por casualidad en la calle. Me reconoció de inmediato, aunque dudo que recordara mi nombre. Conversamos e intercambiamos teléfonos. Desde entonces no lo he vuelto a ver.

Sus clases me hicieron ver la policromía del mundo y despertaron en mí el anhelo de conocerlo. Así un buen día hubo que soltar amarras para llegar hasta esta bañera.

Un caluroso saludo lleno de gratitud al profesor Giles dónde sea que se encuentre.

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¿Qué son las despedidas?

Posted by sudranoel on 28th May 2007

Despedirse es algo normal. Es tan normal como encotrar personas, siendo una parte inmanente de ello. Lo hacemos todos los días. A veces nos despedimos sabiendo que el nuevo encuentro será pronto, y aveces lo hacemos con incertidumbre de que ocurra, lo que conlleva un dolor intrínseco. Si no existe un vínculo con la persona, despedirse no tiene importancia alguna, pero ¿qué sucede cuándo ese vínculo existe?

La semana pasada fué de despedidas concientes e inconcientes. Primero Hendrick nos dejó. Así pues, la orden secreta de la C.S. en el trabajo ha perdido un miembro. Un taiwanés, un marroquí y un mexicano tendrán que continuar solos en su misión de resguardar grandes arcanos. Después que Démeter nos dejó para irse a La Haya, y Andreas hiciera lo propio rumbo a München, Hendrik había venido a ocupar su sitio. Trajo mucho dinamismo por ser el miembro más jovén. De ojos vivaces y muy risueño para ser alemán, siempre viste con un toque de clase. Su rito iniciático cimbró los fundamentos de la C.S. No conoció a sus predecesores, quiénes le resultaban seres legendarios al escuchar las historas épicas sobre ellos. Ahora él mismo se enfundará en un mito para quién merezca ocupar su sitio. No abandona la compañía, si no se traslada a dónde está la mera mata, al corazón del Sillicon Valley. Fuera de la C.S. Hendrick y yo nos encontrábamos sobre la duela para jugar squash y protagonizábamos batallas encarnizadas. Juventud vs experiencia. Dadas mis prerrogativas de haber sido fundador de la C.S., he recibido su membresía a su otrora gimnasio como tributo y ritual de despedida, que por cierto tiene una vista espectacular de la ciudad antigua, mientras uno se relaja después del sauna. Frente a ese gimnasio fue que nos depedimos.

El jueves Adamou llegó a despedirse de mí. Termina sus prácticas oficialmente el 31 de mayo y ya tiene un contrato a partir del primero de junio en Augsburg, la tierra natal de Bertolt Brecht. Tuve el privilegio de ser su tutor. Generamos una sinergia que rindió frutos. Indudablemente los dos aprendimos mucho el uno del otro. Hace una semana los del trabajo jugamos futbol contra MDM (no confundir por favor con AMD). Perdimos en el último minuto. Después del juego me encontraba furioso, mas que por el resultado, por la forma en que jugamos, y particularmente en que yo jugué. Mientras todos tomaban cerveza en el centro del campo, me aislé sentándome sobre el césped lejos de la muchedumbre luciendo en la faz mi característica mirada de asesino a manera de muralla. El único que no respetó esa muralla fué Adamou. Con una gran naturalidad se me acercó y se sentó a mi lado. Hablamos un poco sobre el juego. Manchas negras de tierra y verdes de pasto decoraban su hacía poco blanco e inmaculado uniforme como insignias de combate. ¿Quién si no él merecía haber sido condecorado ese día? Él fué un baluarte en la defensa y sin duda quién mas territorio había cubierto. De no haber sido por él no hubiera sido necesario esperar al último minuto para decidir el juego. Sentado como un niño y con una brizna de pasto entre sus manos, me contaba que en Camerún, su tierra natal, existen más de 200 lenguas y dialectos, por lo que al encontrarse con otro camerunés, tienen que hablar en francés, ya que la probabilidad que sus lenguas sean las mismas es casi nula. Con una amplia sonrisa, y sin separar su mirada de la brizna en sus manos, luego me contó que el primer lugar remoto sobre la tierra que escuchó nombrar fué México, durante el campeonato mundial en el 86 ¿dónde estará México? se preguntaba él. En ese momento se encontraron nuestras miradas y sonreímos, de la misma forma en que ocurrió el jueves al estrechar las manos afectuosamente para despedirnos en mi oficina.

La tercera y última despedida de la semana se dió en un sueño. Me encontraba en un festejo al aire libre. Había música y la gente bailaba. A lo lejos distinguí entre la multitud a Niklas que bailaba alegremente con Wiebke. En el mundo real perdí misteriosamente el contacto con ambos hace un año. Niklas había regresado de México y me había traído una botella de tequila. Compartimos unos tragos entre historias diversas y nos despedimos como siempre, con la esperanza de reencontrarnos pronto, sin embargo parece ser qu fué para siempre. Ha sido la última vez que los vi en persona. A la postre me enteré que se habían mudado a Berlín sin decir palabra. Desconozco su motivación, y ciertamente me causó un gran dolor. De vuelta al sueño. Por alguna razón tenía que pasar entre la multitud cerca de ellos, pero no quería encontrar su miradas. De Wiebke sólo intuí su presencia, pero a mi paso frente a ellos alcancé a ver un rostro radiante de Niklas con el rabillo del ojo. Cuando pensaba haberlos dejado atrás, sentí una mano sobre mi hombro. Al volverme Niklas me abrazó con una franca sonrisa. Era sin duda la despedida que faltaba. Ahora me siento mucho mas tranquilo.

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La importancia de las cosas

Posted by sudranoel on 14th April 2007

Frecuentemente paso por alto cosas importantes. No hablo de que deje de hacer algo en el trabajo, o que sucedan desgracias por mis omisiones, no. Mas bien me quiero decir que, absorto en la rutina, obsesionado por ganar nanosegundos y ahorrar nanómetros, no muy frecuentemente me tomo el tiempo para pensar en cosas importantes.

Pero ¿que cosas son importantes? La pregunta me parece recursiva, por que definir ese conjunto de cosas parece ser ya un hecho sobresaliente. La importancia de las cosas se define a partir del nivel dónde se mira, habiendo así diferencias entre lo que es importante para un individuo, una familia, una nación, la vida en la tierra, la naturaleza y el Universo.

Por ejemplo, mientras para un indivuduo sería importante tener una familia, la familia se preocuparía por el bienestar de sus miembros de la misma forma que una nación lo haría por sus habitantes. Para lograrlo, en todos los niveles hasta aquí mencionados, se busca la acumulación de riqueza y bienes materiales, por lo menos a un nivel suficiente que permita la supervivencia.

Paradójicamente, para nosotros seres humanos, esa acumulación es pues necesaria para sobrevivir dada la complejidad de nuestra sociedad, pero desde la perspectiva de la vida misma pierde completamente su importancia.

¿Qué es imprtante para la vida? o formulado de otra manera ¿cuál es el objetivo de la vida?, no me refiero sólo a la vida de los seres humanos, si no a la de todos los seres vivos.

“La vida solamente busca conservar la vida” es la respuesta mas global que encuentro. Curiosamente es otra recursividad.

Todos los seres vivos, desde simples organismos unicelulares hasta los humanos, tenemos incrustada en el núcleo de nuestras células la información sobre cómo tenemos que actuar para preservar la especie. Una planta hermafrodita sabe que tiene que hacer para reproducirse, de la misma forma en que una clodovea pomposa o araña de pantano sabe como atraer a los machos. Una vez que ha elegido a uno, sabe también como ejecutar un tango nupcial con su cortejador y hacerlo desfallecer de urgencia erótica para así consumar el acto reproductivo y luego pasar al postre: el consorte mismo. Es evidente que preservar la vida no se refiere a preservar la vida de los individuos si no de las especies.

En otro plano mas allá de la vida, aunque no en términos escatológicos si no mas bien ontológicos, ya no definiendo importancia a través de la preservación de vida si no de la de existencia, llegaríamos a la pregunta ¿cuál es el sentido del universo? ¿cómo mantiene su existencia?. Mucho libros se han escrito al respecto. Como diría Paul Davies, la respuesta la encontraríamos ai pudiésemos entender la mente de Dios.

A mi modo de ver, de todos los universos posibles al momento del big bang, nos encontramos en un universo estable. Por esa razón la estabilidad sería la característica determinante para la existencia de nuestro universo. De ésta manera él (cientifícos, agnósticos, religiosos y místicos refererirán el pronombre a entidades diferentes) se las ha arreglado para encontrar las reglas que generan sistemas estables.

Sin la estabilidad del Universo, sin la obsesión de la vida por mantener vida, sin el apoyo de mi familia en los momentos difíciles y sin la acumulación de recursos para mantenerme, no podría estar aquí preguntándome qué son las cosas importantes.

¿Es importante entonces que ella haya preferido preservar mi existencia desapareciendo a devorarme?

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Bajo el caudal

Posted by sudranoel on 23rd May 2006

“Vamos a vernos bajo el caudal” es una frase común en Hannover. En alemán se dice: unter dem Schwanz. La primera vez que escuché la expresión, de inmediato pensé en el libro Bajo la rueda (unter dem Rad) de Hermann Hesse. Pero no, no tiene nada que ver.

Se trata de una expresión más práctica. Bajo el caudal es un lugar en Hannover definido por la cola del caballo del monumento a Ernesto Augusto I rey de Hannover.Es pues un punto de reunión en la estación de trenes. Para los hannoverianos es lo más natural del mundo encontrarse en ese sitio, pero los demás alemanes lo miran con desconfianza y escepticismo.

La razón es que la palabra Schwanz por un lado es el término zoológico para designar el caudal o cola de los animales, y por otro una vulgar expresión para pene. Sería un equivalente a pito o verga. He ahí el origen de la desconfianza. Una desconfianza genuina debo admitir. Si alguien me dijera muy serio “te propongo que nos veamos bajo la cola” desde luego desconfiaría y muchas dudas asaltarían mi mente: ¿yo a ti? ¿tú a mi? ¿cada quién lo suyo? (para lo cual necesitaríamos o espejos o una flexibilidad kamasútrica). También pensaría ¿cual es el sentido? Si es sólo una terapia ocupacional, ¿por qué no mejor nos tomamos una cerveza? Otra posibilidad: “¿qué te parece si vamos a desayunar juntos? Nos podríamos ver bajo el pito entonces”. Extrañas costumbres de éstas personas de Hannover, pensaría. ¿Por qué no se conformarán con untarle mermelada a un pan y comer huevos cocidos como el resto de los alemanes? En éste último caso, si la propuesta viniese de una mujer, lo primero que me vendría a la mente sería aquella famosa canción de salsa de Willie Colón, El gran varón. No tendría ningún inconveniente en desayunar con ella pero eso sí, nada de costumbres hannoverianas. Lo haríamos a la mexicana. Mas seguro, mas´marrao.

Resulta muy entretenido ver como, no estando acostumbrados a los albures o dobles sentidos, los alemanes reaccionan, tanto hombres como mujeres, al decirles “nos encontramos bajo el pito”. Algunos rién nerviosos, algunos no ocultan su irritación, otros preguntan ¿de quién? sintiéndose intimidados al imaginar la envergadura de un objeto tal pendiendo sobre sus cabezas, cuál espada de Damocles, y otros más, al enterarse del verdadero significado, se muestran francamente desilusionados por haberse hecho falsas esperanzas.

Si bien las reacciones son diferentes, nadie contestaría con otra frase igual de ambigua y provocadora para trenzar un intercambio de ingeniosos juegos de palabras. Esa dimensión lúdica con el idioma, no existe como en México. Octavio Paz identifica éste elemento como un Kitsch en la ideosincrasia mexicana en el capítulo Máscaras mexicanas de su obra El laberinto de la soledad, aunque ese espacio a la creatividad llega a ser también una contracultura y manifestación de resistencia en algunos barrios en la ciudad de México, como el barrio de Tepito.

Reportando para la Tlapalería: 

Aquiles Baeza Espinoza

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El enigma sagrado

Posted by sudranoel on 18th May 2006

Por alguna misteriosa razón, nunca he leído un best seller, (por lo menos conscientemente). Tengo una alergia natural a leer, escuchar, o ver lo que mueve a las masas, causada por el rechazo a la sociedad del consumo, y sobre todo, del entretenimiento. Pero eso es harina de otro costal.

Por ahí del 2003, unas semanas después de que el libro de Dan Brown, que ha sido 40 millones de veces vendido, saliera al mercado y se perfilara ya a tener un gran éxito comercial, tuve un deja vu mientras leía una reseña del libro en cuestión, el código da Vinci en una revista: ¡Esa historia la había leído hacía 10 años!

En mis tiempos de lector bíblico, había tenido frente a mi un libro llamado en español El enigma sagrado (Holy blood, holy grail), los autores eran Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln. Sin saber que en la década de los ochentas ese libro había sido también un best seller, lo deglutí. La tésis principal me parecíó muy aventurada y poco consistente, pero debo reconocer que fue el detonante que me llevó a leer libros de historia, filosofía, ciencia y la Biblia misma.

Dos de los autores de ese libro, Michael Baigent y Richard Leigh, demandaron a la editorial de Brown por plagio en Inglaterra. El juez de la suprema corte dió su fallo a favor de Brown, aunque a mi modo de ver, la diferencia entre las dos historias es sólo formal: en el enigma sagrado se presenta como un estudio histórico, mientras que Brown lo hace dentro de una novela policiaca. Brown mismo nunca ha ocultado que ese libro lo inspiró, incluso uno de sus personajes es un anagrama de los apellidos de éstos dos autores: Sir Leigh Teabing.

Se ha derramado mucha tinta en críticas de que si el libro es ficción, que si daña la imagen de la Iglesia, que si incurre en errores históricos, o también comparándolo con los hechos de las caricaturas de Mahoma. Todas éstas críticas se han acentuado ante el estreno mundial de la película basada en el mencionado libro. Si las tésis no son nuevas ni mucho menos originales ¿por qué razón atrae tanto la atención de la prensa y de la Iglesia? ¿cómo pudo haber tenido tanto éxito?

El enigma sagrado se basa, entre otros, en el libro escrito por Gérard de Sède el misterio de Rennes-le-Château. En él es el abad Bérenger Saunière quién repentinamente se hace rico, y edifica varias construcciones en nombre de María Magdalena tras haber encontrado un secreto oculto en una columna visigoda de una iglesia en el Languedoc. Según el autor, la última vez que se vió al abad con vida, quemaba una pila de billetes junto con su asistente.

Ese pasaje es una alegoría de como Brown ha desvelado un secreto que lo ha enriquecido súbitamente. Ese secreto no se encontraba en columna visigoda alguna, ni tiene que ver con líneas dinásticas. Dan Brown no posee ni talento literario, ni erudición histórica. Sin embargo es admirable su visión de marketing al poner en el mismo empaque elementos que atraen la atención de las masas y diluirlos en una vieja historia arrumbada. Si bien no ha sido el creador de la historia, ha sido capaz de encontrar la mezcla explosiva perfecta. Ese es su secreto y la diferencia con los otros autores quienes crearon las teorías del complot eclesiástico tras bambalinas y de la estirpe de Jesús.

Para finalizar, no creo que al señor Brown le importe un rábano que su trabajo tenga errores históricos o carezca de calidad literaria. Su producto encuentra cabida plena en la sociedad del entretenimiento. Mientras en la prensa y en los blogs sigamos hablando y escribiendo in ostinato sobre él, continuaremos dándole combustible para cuando se decida a quemar su pila de billetes.

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El inquisidor

Posted by sudranoel on 12th May 2006

Me encuentro sentado en el laboratorio, rodeado de kilometros de fibra óptica. Soy una especie de inquisidor de un chip de telecomunicaciones. Es mi creación, por que contribuí al desarrollo de algunos de los bloques que lo integran. Su complejidad es tal, que no hay nadie en el mundo quién lo conozca al 100%. Los que lo hemos desarrollado, conocemos a lo mas un par de bloques a profundidad. Tiene más de 100 millones de transistores.

Lo observo empero con unca mirada torva, mientras hago descender sobre él con lentitud el tubo del dispositivo que será su cámara de tortura y lo obligará a trabajar a temperaturas extremas: -10ºC (bueno, debo aceptar que no es tan extremo si consideramos que es la temperatura ambiente en Alemania en enero) y 90ºC.

Por si fuera poco el tormento con la temperatura, le retuerzo todos los relojes de transmisión. Todos son asíncronos y con diferencias de fase y frecuencia. Busco primero el límite que haga correr la sangre de los LEDs rojos indicando estar fuera de fase, y luego bajo levemente el nivel hasta que la luz roja se evapore. A veces hasta me parece escucharlo gritar de dolor.

Debe decir la verdad. Debe transmitir a razón de 10 Gigabits por segundo durante 10 horas sin un solo bit que no llegue a su destino. Para darse una idea, si necesita solamente 6,4 segundos para transmitir toda la información de un DVD, en las 10 horas transmite 5625 DVDs. Es el equivalente a 360 Terabytes, es decir 36 veces toda la información de la colección impresa de la biblioteca del congreso. Para poder imprimir sobre papel esa cantidad de información, se tendrían que talar 18 millones de árboles.

Una vez transcurridas las 10 horas, hago un escrutinio de lo que fué transmitido. Si mintió en un sólo bit, será sometido otra vez al mismo tormento, después de que identifiquemos la causa del error.

¿De dónde sale tanta información para ser transmitida por el chip? Independientemente de que lo que transmita llegue íntegro a su destino o no ¿tiene sentido? ¿puede ese óceano de información serle a alguien útil? La respuesta es contundente y es no. A nadie le sirven esas 36 bibliotecas del congreso. Todo ha sido generado a partir de polinimios. A la vista de cualquier observador, eso sería solamente ruido.

Hoy en día los seres humanos hemos desarrollado una increíble capacidad para transmitir información, pero ¿somos capaces generar información importante?¿tenemos algo que valga la pena para ser transmitido? Por un lado podríamos tener contacto en cualquier instante con nuestros familiares y amigos sin importar dónde se encuentren, pero ¿tenemos algo que decirles? Por otro lado todos los días estamos expuestos a un caudal impresionante de información, sin embargo de esa información ¿qué nos es de verdad útil? ¿cuántos correos electrónicos nos ayudarán en nuestro trabajo? ¿cuántos nos traerán noticias de amigos?¿o cuántos nos harán sentir que estamos vivos? Sin duda, la información útil, la información vital, y la información interpersonal o humana, son en realidad una porción ínfima del torrente caudaloso de información en el que estamos inmersos diariamente.

Parece que el potencial tan alto que tenemos ahora para transmitir información, no nos hace la vida más fácil, más bien nos la complica. Ahora tenemos que buscar la información valiosa como si fuese una pepita de oro en toneladas de arena.

Ha terminado el tormento para el chip. No hubo ni un solo error. Me dispongo entonces para ir a casa y disfrutar del fin de semana. Sólo me queda iniciar una tortura automática. Así el chip transmitirá otra vez selvas amazónicas enteras de información futil durante el fin de semana. Muy probablemente, cuando su desarrollo haya concluído, y se encuentre ya instalado en algún equipo que sea parte de internet, seguirá haciendo lo mismo, aunque sin ayuda de polinomios.

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Rumbo al mundial: Violencia contra extranjeros.

Posted by sudranoel on 22nd April 2006

Durante ésta última semana una noticia ha ocupado los encabezados de la prensa. Se trata de algo inconcebible: Un ingeniero de origen etiope, casado con una alemana, con dos hijos, y que él mismo ha recibido la nacionalidad alemana, ha sido golpeado brutalmente por dos ultraderechistas. Al momento de ocurrir los hechos, habló por teléfono con su esposa. Ella pudo escucahr las injurias y agrsiones de que fué objeto su marido, quedando éstas grabadas. Ermyas M., el agredido, se debate aún entre la vida y la muerta. Los lamentables hechos ocurrieron en Postdam, cerca de Berlin. Para mas información es español seguir ésta liga.

Generalmente se piensa que el odio existente en Alemania hacia los extranjeros, es por que éstos les quitamos (me tengo que incluir) empleos a los alemanes, y por vivir de ayuda social. Ermyas, un ingenierio calificado, no vive de asistencia social, y tampoco le quita el trabajo a nadie. Como en mi caso, para ser contratado en la empresa dónde trabaja, seguramente tuvo que esperar hasta que no hubiese ningún alemán igualmente calificado que él, o algún otro ciudadano de la Unión Europea, para recibir el puesto.

La agresión a los extranjeros no es nada nuevo, ni es privativo de Alemania. Eso pasa en Europa y en todo el mundo. Recientemente ha habido varios casos de agresiones verbales hacia jugadores extranjeros durante los juegos de futbol de la liga española. El año pasado el grupo de Ska mexicano, Panteón Rococó, también se vió envuelto en una agresión de éste tipo. En esa ocasión los agresores eran minoría, y a sabiendas de ello, lo hicieron sólo por gusto. Luego quisieron hacer pensar a la policía que los agredidos habían sido ellos. Aquí está el resto de la historia.

Lo que tienen en común los dos casos, es que ocurrieron en la misma región: Postdam. Curiosamente se encuentra muy cerca de Berlin, que es para mi gusto, la ciudad multicultural y cosmopólita de Alemania por excelencia.

El desempleo en el este de Alemania, es el mayor de toda la nación. Cierto es, como mencioné antes, que quienes no tienen trabajo en esa región culpan a los extanjeros. En mi opinión, ese no es el mayor problema, por que si bien es cierto que existe resentimiento, casi nunca se manifiesta con violencia física. Lo lamentable es que existe la violencia per sé, violencia como deporte, violencia como forma de vida. El pretexto es lo de menos.

En la revista Stern fué publicado un artículo sobre grupos, algo así como bandas pero carentes de la oraganización y vinculación entre sus miembros como la de las bandas en México, que encuentran grupos similares con el simple objeto de golpearse hasta que alguno de los bandos se rinda o quede aniquilado. Han trascendido videos y fotografías que los mismos integrantes de éstos gupos hacen con el objeto de analizar los combates para mejorar la estrategía la siguiente vez. Cómo si se tratara de un juego de foot-ball americano.

A menos de dos meses para el campeonato mundial de futbol todos éstos hechos toman mucha fuerza, principalmente por que Alemania está ya bajo los reflectores de la atención mundial. ¿Será que presenciaremos dos contiendas deportivas simultáneas? Me refiero al futbol y a lo que quita el sueño a los organizadores; que estos grupos violentos incursionen en escena y arrementan contra aficionados solo por deporte.

Yo confío que los ciudadanos universales como Goethe y Schiller predominarán, y llevarán a su máximo el enunciado de la Oda a la alegría de Schiller: ¡Uniros millones, en un beso para todo el mundo!. (Seid Umschlungen Millionen, dieser Kuß der ganzen Welt!).

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Una caminata de pascua

Posted by sudranoel on 17th April 2006

Es domingo de pascua. El sexto que paso por éstas tierras. Llueve. Escuché en la radio una emisión sobre la caminata de Pascua de Goethe, con algunos de sus poemas y distintos matices culturales: un Lied de Schumman, los pinos de Roma de Respighi, una breve charla sobre Hans Hohlbein “el jóven”. El conductor pregunta: “¿Por qué razón en su grabado de la última cena aparecen sólo siete de los apóstoles?” ¿alguien lo sabe? (Aunque perezca ser una preguntada sacada del cuestionario aplicado a extranjeros que quieren la nacionalidad alemana, no lo es). A esa emisión le sigue una misa en vivo desde la catedral de Dresden. La escucho sólamente por la magnífica interpretación en vivo de la misa de la coronación de Mozart. Todo ello me pone en ánimo de emprender una caminata en tiempo y espacio.

El jueves pasado, 13 de abril, se celebró el centenario del nacimiento del minimalista y máximo expositor del teatro del absurdo, el irlandés Samuel Beckett. Sus personajes, muertos en vida y sin esperanza alguna en el género humano, han sido interpretados, por uno de los máximos expositores de la escuela de Frankfurt, Theodor Adorno, como paradigma de la deshumanización, la enajenación y la instrumentalización del hombre al servicio de la técnica, a través de su obra “Fin de Partida”. Recomiendo la lectura de éste interesante artículo al respecto.

¿Por qué razón me viene a la cabeza todo ésto? Beckett, al igual que Goethe, emprendió una caminata dejando atrás su tierra natal. Él estaba profundamente enamorado de la lengua francesa, y emigró a Paris. Gran parte de sus obras, incluyendo la más famosa, Esperando a Godot, fueron escritas en francés. Murió en Paris y se encuentra enterrado en Montparnasse.

También en Paris, pero en Montmartre, se encuentra sepultado el filósofo y poeta alemán, Heinrich Heine. Miguel Ángel me contó sobre él la siguiente anécdota: Alguna vez, en un intercambio epistolar con sus amigos en Alemania, le preguntaron cómo se sentía él en Paris, su nuevo hogar. Él respondió diciendo que a partir de ese momento, la expresión como pez en el agua cambiaría por como Heinrich Heine en Paris.

Con Beckett no comparto su visón pesimista y sombría del mundo, si no el amor por descubrir una lengua. Ya lo dice Borges: Mi destino es la lengua castellana….Pero a ti, dulce lengua de Alemania, te he elegido y buscado solitario. Aunque no podré hacer cambiar una frase, como Heine hiciera, me siento en Alemania en mi elemento, y degusto observar el mundo desde mi guarida.

Mi caminata se inició hace seis años y no sé cuanto tiempo más durará. Observo a mi tierra desde la lejanía, la añoro y cada día descubro nuevas facetas de la cultura que me forjó. Cruzar las grandes aguas fue para mí cruzar el Aqueronte, un viaje culminante, una pequeña muerte, con un renacimiento implícito. En forma de óbolo vinieron conmigo mis experiencias en México, que en gran medida han determinado el rumbo de mi búsqueda. Para mi gente, los que me despidieron, me había enfundado en un mito, tal vez incluso me había mitificado. Muchos no saben como es la realidad en la que vivo ahora, y lo que conocen es a través de mis palabras escritas. Incluso recién llegado, a veces tenía la impresión de que algunos amigos hacián una especie de reuniones espiritistas para hablar conmigo por medio del, en aquél entonces moderno, chat. Pensaban que yo había pasado a mejor vida. Era un sentimiento difícil de describir.

Para los que me acogieron en la nueva vida, caí del cielo o emergí de los infiernos. Era un ser extaño sin pasado. Nadie esperaba nada de mí, lo que me permitía hacer cualquier cosa. Ninguna de sus estrictas reglas me ataba o restringía. Escapaba a ellas por provenir de algún otro sitio. Mas aún. Para algunos encarnaba o encarno todavía incluso la añoranza de autenticidad y tradición, envolviéndome así en otro mito.

Con el paso del tiempo, tengo ya una historia en éste lugar. También me siento bien aterrizado, aunque sigo buscando nuevos derroteros. Al volar a México y regresar a Alemania, siento dos veces dolor por dejar mi gente y mi hogar. Ello me divide en dos sitios, y a éstas alturas no pertenezco a ninguno de ellos. Es extraño. Por otro lado tengo el placer de sentir dos veces llegar a casa, cosa que disfruto hasta la saciedad.

¡Felices Pascuas!

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Bienvendos a la guagua

Posted by sudranoel on 14th April 2006

La primera vez que escuché la palabrita fué de un cubano. Me dijo: “tenemos que apurarnos para alcanzar la guagua”. Desde entonces me pareció singular y llena de fuerza propia. Me imaginaba que era una especie de dromedario exótico empleado para atravesar las áridas comarcas….

En Tenerife volví a encontrar el vocablo. Hoy en día son modernos medios de transporte incluso con pantallas electrónicas que anuncian la siguiente estación. En una de esas pantallas fué donde leí la frase: “Bienvenidos a la guagua”. Buscando la forma de viajar por la isla (sin un auto) llegué hasta un edificio que ostentaba en todo lo alto el letrero “Central de guaguas”. Pensaba que la palabra era simplemente un mote, pero me hizo mucha gracia verla escrita.

Se trata de una expresión que los peninsulares no emplean. Es una peculiaridad que los canarios comparten con los cubanos.

La primera pregunta que me hacían los compañeros de trabjo cuando les contaba que iría a Tenerife era: ¿van a rentar un auto para viajar por la isla? En su momento me parecía normal. Parece tener un estrícto sentido práctico. Ahora lo observo como algo muy alemán por un lado, y representativo de una sociedad que le rinde culto al automóvil como armadura de acero, símbolo de status y divisa de autonomía.

Durante mi paso por el instituto Goethe en México, me había forjado la imagen de una sociedad alemana con una conciencia ecológica muy desarrollada. Me imaginaba que, en comparación con México, no existía una obsesión por poseer un auto, ya que era factible usar la bicicleta por ejemplo. Incluso ese pensamiento me llevó a reducir el uso del carro empleando transporte público y bicicleta. Esto último puso de verdad en peligro mi vida, ya que en México no existe ni la cultura ni la infraestructura para usar la bicicleta como medio de transporte.

Ahora pienso que Alemania es la Meca del culto al auto. Éste no se basa, como en México, en la diferencia clasista de quienes no tienen los medios para aduirir un Auto, y quienes si lo pueden hacer. Más bien se basa en que que el auto es el máximo icono de valores impregnados en la mentalidad alemana: independencia, aislamiento, comodidad, y reverencia a la técnica como pragmatismo. Además no hay que olvidar que la industria automotriz es literalmente el motor de la economía alemana. Ello podría ser la razón de no tener límite de velocidad en algunas autopistas, para tenderle una pista de pruebas a los modelos de autos modernos, y así fomentar su consumo.

Hoy en día el automovil tiende a perder su sentido práctico, por la gran cantidad de vehículos que existen. No se puede seguir considerando como opción de transporte única. La modernidad ha alcanzado al auto en la forma de tener que combinarlo con otros medios. Si no se hace así perderá su sentido práctico.

No obstante, todas las otras bondades viven indelebles en la mente de quienes lo veneran incondicionalmente.

Bastaba mirar el estacionamiento del hotel dónde me alojé en Tenerife para percatarse que estaba repleto de alemanes: Durante el desayuno por las mañanas varias hileras de autos idénticos rebosaban sobre él. Durante el día se esfumaban para llegar en caravana antes de la cena.

Casi todos ellos se perdieron entonces la experiencia de montarse en la guagua. Concuerda con lo que observé desde la perspectiva guagüense: los menos turistas viajando en ese medio eran alemanes.

¿Se puede vivir sin auto hoy en día? Durante mucho tiempo en México pensé que no, pero me quivocaba A pesar de que en mi papel contribuyo al desarroll tecnológico, me gusta vivir sin televisión, sin teléfono celular y sobre todo sin Auto. Ésta última gran irreverencia al país de los autos ha incrementado notablemente mi calidad de vida. Cuándo me mudé de Stuttgart a Braunschweig, busqué un departamento ubicado estratégicamente, cerca del centro de la ciudad, y a 10 minutos al trabajo caminando por un parque.

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