Al mencionar que ésta tlapalería ha sido establecida en Braunschweig (o Brunsviga) me vino a la mente un suceso que tuvo lugar hace varios años en una tlapalería de “yeso y tuercas” (por no decir de carne y hueso) en la calle de Acequia en Villa Coapa, México D.F. la cuál narro a continuación:

Por aquellos días asistía yo a la primaria. En una ocasión fuí a proveerme de materiales para una maqueta. La señora dueña del local me recibió afectuosamente con una sonrisa que mostraba los pocos dientes que tenía, mirándome con sus ojos grandes y brillantes detrás de los gruesos cristales de los anteojos, cuáles fondos de botella. Le entregué la lista de las cosas que necesitaba, y mientras ella abría y cerraba cajones, subía y baja escaleras para surtir el pedido, un rapaz, unos dos años menor que yo en ese entonces, entró al local. Muy decididó se enfiló al mostrador. Para él yo no existía. Tampoco parecía distinguir que la señora estaba ocupada con otros menesteres, por que sin más se acercó a ella y le dijo: “Me da una biografía de Carlos Federico Gauss”. Sólo el ruido de los cajones corriendo sobre los rieles le respondieron. Él sentía todo el derecho de ser atendido en ese momento, así que cuándo la señora pasó otra vez cerca del mostrador, el vivaz pequeñuelo repitió en el mismo tono: “Me da una biografía de Carlos Federico Gauss”. A lo que la señora dijo: “un momento por favor”. El chaval indignado, pero ante todo sorprendido por esa falta de atención hacia él, lanzó del alma la exclamación “¡cagas bolas!” denotando así su sorpesa y desilusión.

Dejé de reir hasta que llegué a casa. Pero ¿quién era ese Carlos Federico Gauss? Sonaba como el nombre de un pistolero. No cavilé mucho al respecto y puse manos a la obra para construir la maqueta, aunque no sin que ese nombre asociado a la alegórica expresión quedaran fuera de mi memoria.

Años más tarde me enteré por referencia de mi padre, que Gauss fué el inefable “príncipe de las matemáticas”, a quién le debemos desde la famosa distribución normal, (o distribución gaussiana) hasta las leyes eléctrica y magnética que junto con la ley de Faraday y la de Ampere-Maxwell describen el comportamiento de la luz (en general las ondas electromagnéticas).

Por años asocié el nombre de Gauss con una tlapalería. Al igual que mis sobrinos piensan que yo vivo en el aeropuerto y que sólamente salgo cuándo voy a visitarlos una vez al año a México, para mí Gauss vivía en una tlapalería. Luego averigüé, no sin cierta desilusión y orgullo mezclados, que éste ilustre personaje nació en Braunschweig, la ciudad dónde habito desde hace unos años.

No podía dejar de mencionar en este sitio a Gauss rindiéndole así un pequeño homenaje, y devolviéndolo a dónde pertenece: a la primera tlapalería en Braunschweig.