Que las noches sean ya mas largas que los días dan testimonio que el verano nos dejó. He aquí pues una de sus coloridas estampas:

Una tarde de verano en un mercado medieval. La brisa anuncia lluvia. Nos refugiamos en un moka con cardamomo al puro estilo árabe al pie del palacete de Brunswick. La misma brisa trae hasta nuestro lado a unos músicos quienes tocan las cántigas de Santa María dispersas entre otras trovas medievales, animan no sólo a quienes simpre hemos apreciado aquellas, si no a todo el público en general: gente mayor, niños ……y ¡chicas tecno!